La Casa del Pavo. Ciudad de México
Sección:
Comederos,
Tú mismo/a
Torta de pavo en La Casa del Pavo [Motolinía 40, centro histórico, ciudad de México] Quisiera cantar la elegía de este local del centro de la ciudad una vez más [mi última, lo prometo]; quisiera alzar su torta de pavo –carne oscura, no pechuga, por favor– y colocarla como un trofeo en el estante de los amores pasados: hung with the trophies of my lovers gone escribió Shakespeare; quisiera decir que me gusta cómo esos torteros parecen amar su oficio o en todo caso haberse resignado a hacerlo a la perfección: cada torta no les toma más de unos segundos de trabajo verdadero (es decir: sin contar la cocción del pavo o el calentamiento del pan), preciso; que me gusta ver cómo pasan los platos deslizándose rapidísimos sobre la barra: primero la torta en telera pequeñita, después los enormes chiles en escabeche y las zanahorias (están entre los mejores de la ciudad; se dan codazos con los del Biarritz en la colonia Roma y los de la miscelánea San Juan en el viejo pueblo de Coyoacán); que quiero creer que cuando al gobierno de la esperanza o a Carlos Slim se les acaben las ganas o el varo para “salvar” al centro, cuando a esta ciudad la vuelva a demoler un temblor o se hunda a pedazos en el viejo fango de Tenochtitlan, La Casa del Pavo seguirá estando ahí, y alguien más querrá cantar su elegía. Alonso Ruvalcaba. México.
1 comentarios:
chido que el ruvalcaba publique por estos lares, felicidades
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